La vida es un juego
al que no sabemos jugar;
no nos damos cuenta
que hay unas reglas y límites
que debemos respetar.
Un juego en el que
conviven amor y dolor,
ilusión y desilusión,
valentía y cobardia...
Un juego en el que
nos guiamos
por nuestro corazón.
Somos como
las fichas de un tablero;
avanzando paso a paso
y temblando de miedo
por alcanzar al contrario;
temblando de miedo
por compartir el camino,
por darle la mano a otro
para acompañarle
hacia su destino.
La pauta está marcada
y nadie puede evitar
pasar por la casilla
de la pasión desbordada.
Cuando nos atrapa
dejamos de ser cobardes
para entregarnos
a esa pasión que nos quema
en cuerpo y alma.
Son los sentimientos
los que mienten y hacen trampas
los que marcan el juego,
los que hacen a los corazones
amar hasta el último aliento.
Ahora,a mitad de tablero,
a medio juego,
ya se me olvidaron las reglas.
Ahora que estás conmigo
te amaré sin miedo;
atrás quedaron los límites
el juego sigue avanzando
pero aqui seguimos tú y yo
anclados en el mismo lugar
mientras el resto del mundo
sigue girando,
negándonos a continuar.
Mi mirada se refleja
en la tuya
sé que he de seguir
pero cuando lo intento
mi corazón se queja...
Nadie me dijo
que la vida era un juego
en la que no hay
ni ganadores ni perdedores,
sólo la lucha
por hacer realidad
las ilusiones.
Nadie me contó
la valentía que es necesaria
para tomar decisiones,
para agitar el dado
y mover ficha
para seguir andando
sin mirar atrás
al corazón ignorando.
La vida sigue
y todos debemos continuar
uno tras otro
irán cayendo en la casilla
y verán lo duro que es amar
y lo dificil que es
callar al corazón
que te dice lo que
estás sintiendo,
ignorarle y hacer
lo que debes;
hacer lo que tu cabeza
te dice que es lo correcto.
La vida, un juego sin fin,
una locura,un despropósito,
un juego duro
en el que salimos heridos
pero siempre fortalecidos.
Un juego amargo y dulce,
un juego que consiste
tan sólo,en ser feliz.
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